lunes, 22 de octubre de 2012

Para conseguir resultados diferentes, hay que hacer cosas diferentes

En la adolescencia se produce una revolución hormonal que hace que l@s chic@s tengan cambios de humor sin motivo aparente, cambian de amigos, de forma de vestir. Comienzan a salir y en algunos casos flirtean con el alcohol o las drogas. El problema es cuando estos cambios distorsionan la paz de casa o el buen ambiente del instituto.

¿Porqué se producen estas salidas de tono, que en algunos casos son violentas o muy violentas? Curiosamente no ocurre solo en las familias desestructuradas, como se piensa. Cada vez hay más casos en familias de clase media o media-alta. Salvo en los pocos casos de problemas fisiológicos diagnosticados, la razón es una educación inadecuada, sobre todo a la hora de aplicar normas o límites. Con esto no quiero decir que en todos los casos no se hayan aplicado, sino que igual se han aplicado de forma incorrecta. En la actualidad es muy difícil educar a nuestros hijos y a veces con toda la buena intención y esfuerzo que ponen unos padres en este proceso, la llegada de la adolescencia puede ser un verdadero calvario. Me gusta poner el ejemplo del piano para explicar esto. Si nos regalan un piano no lo sabemos tocar sin hacer clases de música ¿porqué hemos de saber educar a un hijo solo por tenerlo?

Muchas veces los padres no se atreven a pedir ayuda hasta que no están desesperados "craso error", pero creo que no deberían llegar a este punto si desde los institutos les ayudamos. Y de eso quiero escribir en este post. 
Albert Einstein decía que "para conseguir resultados diferentes hay que hacer cosas diferentes" y eso es lo que tenemos que pensar cuando un adolescente nos está creando problemas de conducta o comportamiento en casa y en el instituto.
¿Cómo podemos tratar estos casos desde los centros escolares? Lo primero es cambiar de forma de pensar y de hacer. Si seguimos con los mismos planteamientos, aplicando la misma metodología y de la misma forma, obtendremos los mismos resultados. Alumnos conflictivos y desmotivados que pasan del sistema educativo al mundo laboral sin oficio ni beneficio y lo que es peor, sin saber controlar sus emociones y con muy pocas habilidades sociales. Hecho que hará muy difícil que tengan una socialización normalizada.

Lo que si está claro es que en el sistema tradicional de enseñanza estos chicos y chicas no están integrados ni motivados. Además suelen tener muy baja la autoestima y son inseguros. No aceptan las normas. Si a esto le sumamos su poca o nula tolerancia a la frustración, tenemos una bomba de relojería en forma de hormonas. Sus reacciones son absentismo, mala conducta, consumo de drogas, etc. y por supuesto fracaso escolar. Por aquí deberíamos comenzar a identificar el problema. En cuanto aparece el fracaso escolar algo ocurre, averiguarlo a tiempo nos puede evitar muchos problemas. La reacción ante un chico o chica que suspende, es tratarlos de vagos sin llegar más allá y mirar por que ocurre esto. Se les dice que tienen que estudiar más y si no lo hacen, les cae la sanción correspondiente. Sus reacciones ante lo que ellos consideran un ataque por parte de padres y profesores son las que he descrito más arriba y si seguimos haciendo hincapié en este supuesto ataque, estamos ahondando en su herida, haciéndola más profunda y seguramente se infectará. La intención debería ser cicatrizar la herida y para ello, si vemos que nuestras curas no funcionan, habrá que recurrir a otras. 
Algunas de las soluciones que funcionan según mi experiencia son: Sellar la relación familia-escuela con lo que conseguimos ir todos a una. Dar una alternativa en los institutos haciendo las clases con una metodología diferente, pero sin olvidarnos que el objetivo es que se saquen el graduado de secundaria . Y trabajar el talento, todos tenemos alguna habilidad especial, si conseguimos averiguar cual es la suya y la fomentamos seguro que obtendremos buenos resultados. Lo que está claro y lo vuelvo a repetir, es que hay que hacer cosas diferentes para lograr resultados diferentes.

 El sistema tradicional no funciona con estos chavales, no les condenemos de por vida.

Cuelgo un vídeo del Juez Emilio Calatayud, en los tres primeros minutos del vídeo explica muy bien lo que quiero expresar en este post, merece la pena escucharlos.


2 comentarios:

Javi Gallart dijo...

Soy profesor de secundaria y estoy totalmente de acuerdo en todo lo expuesto en este blog. El juez está sublime. Tanto el blog, como el juez, reflejan todas mis ideas respecto al fracaso escolar y personal de tantos y tantos jóvenes.
Simplemente, me gustaría añadir, que nos falta entender cuál es la primera razón de toda esta problemática, y ésta no es más que la pérdida de valores.
Hace unos años, no muchos, la religión y las familias se encargaban de impartir unos valores que marcaban unos límites, una diferencia entre lo que está bien y lo que está mal, y no sólo eso, nos hacía ver que eso era lo que daba orden y sentido a nuestra vida. Así de simple. Esta pérdida de valores fundamentales, es la verdadera causa de los problemas que tiene la sociedad, y que se transmiten de forma inexorable a los jóvenes.
Esa libertad que consiste en dejarnos hacer lo que queramos, sin más norte que nadie nos diga lo que tenemos que hacer y poseer cuanto más mejor, es lo que nos ha llevado hacia el gran fracaso de la sociedad, que queda claramente reflejado en los jóvenes,cada vez con más y más problemas.

Francisco Castaño dijo...

Hola Javier.

Totalmente de acuerdo.